Diseño editorial y maquetación del primer libro recopilatorio de MZDMS
Un recorrido por veinte años de graffiti, desde 2004 hasta 2024.
Hay proyectos que empiezan con una idea muy concreta y otros que empiezan con algo mucho más difícil de definir: una historia que necesita encontrar la forma de ser contada.
Este proyecto comenzó con una de esas historias.
Mark, conocido artísticamente como MZDMS y DEMESEONE, quería reunir por primera vez en un libro veinte años de trayectoria artística. Desde sus comienzos en 2004 hasta 2024, pasando por diferentes etapas, ciudades, exposiciones, muros, viajes y formas de entender el graffiti.
Mi trabajo consistió en convertir todo ese recorrido en una publicación que pudiera recoger su historia de una manera ordenada, visual y coherente, pero que al mismo tiempo conservara algo fundamental: la personalidad de Mark y la energía que ha acompañado su trabajo durante todos estos años.
El resultado fue un libro de 108 páginas diseñado y maquetado en Madrid, en formato vertical de 26,5 × 17,5 cm.
Pero antes de llegar al libro terminado hubo que recorrer todo el camino que hay detrás de una publicación de estas características.

20 años de graffiti, una idea y un archivo
Cuando Mark me contó su idea inicial, tenía bastante claro qué quería transmitir.
No quería simplemente reunir sus mejores fotografías. Quería que el libro mostrase su recorrido, que permitiera ver cómo había evolucionado su trabajo y que cada etapa tuviera su propio espacio dentro de la publicación.
Y para poder contar veinte años de una trayectoria artística había algo imprescindible: el archivo.
En este caso, tuve la suerte de encontrarme con uno especialmente cuidado.
Mark lleva documentando su vida y su trabajo desde que era joven. Fotografía y graba prácticamente todo lo que sucede a su alrededor y conserva discos duros llenos de material que recorren desde los años 90 hasta la actualidad.
Fotografías, vídeos, viajes, exposiciones, procesos de trabajo y obras que forman parte de diferentes momentos de su vida.
Todo ese material estaba organizado por carpetas, meses y años. Una forma de conservar su historia que, para este proyecto, resultó fundamental.
Para un proyecto de diseño editorial de un libro de arte, trabajar con un archivo así fue un auténtico gozo. Había muchísimo material que revisar, pero también una estructura previa que nos permitía comenzar a construir el libro desde una base muy sólida.

Antes de diseñar: entender el recorrido
El primer paso no fue abrir InDesign.
Fue entender la historia.
Tenía delante fotografías pertenecientes a veinte años diferentes y necesitaba encontrar una estructura que permitiera recorrerlas sin que el libro se convirtiera simplemente en una sucesión de imágenes.
Mi propuesta fue dividir la publicación en diferentes etapas de su trayectoria artística.
Dentro de cada etapa, las obras se ordenarían cronológicamente por años y cada bloque tendría una introducción propia que ayudase a contextualizar ese periodo.
A medida que avanzábamos, fui pidiendo a Mark textos relacionados con sus exposiciones y diferentes momentos de su trayectoria para incorporarlos a esas separaciones.
Así, cada etapa no sería únicamente una recopilación de fotografías.
Tendría también su propia voz.
La intención era que el lector pudiera avanzar por el libro casi como si estuviera recorriendo una línea temporal: descubrir los primeros años, observar los cambios, encontrar diferentes lugares y trabajos y llegar progresivamente hasta el artista que es hoy.
No se trataba de hacer un libro sobre veinte años de graffiti. Se trataba de encontrar la manera de que esos veinte años pudieran contarse.



Encontrar el formato adecuado
La estructura también nos llevó a plantearnos cómo debía ser físicamente el libro.
Desde el principio queríamos alejarnos del formato convencional de un libro de lectura y buscar una publicación que tuviera una relación más directa con la imagen.
Finalmente trabajamos con un formato vertical de 26,5 × 17,5 cm, ligeramente más estrecho y alargado de lo habitual.
Era un formato que funcionaba especialmente bien con el contenido visual y que, además, resultaba cómodo de sostener y recorrer.
En un libro donde las fotografías tienen tanto peso, el formato no podía ser una decisión secundaria.
La propia publicación tenía que ayudar a mirar.

De los primeros bocetos a la estructura definitiva
UUna vez definida la organización por etapas comenzó la parte más visual del proceso.
Antes de construir todas las páginas trabajamos sobre diferentes bocetos y propuestas para encontrar una estructura que pudiera repetirse a lo largo de todo el libro sin resultar monótona.
Había que establecer una jerarquía clara entre las diferentes etapas, los años, las fotografías, los textos y las exposiciones.
También había que decidir cómo presentar cada bloque, cómo separar visualmente las diferentes épocas y qué elementos debían permanecer constantes para que el lector pudiera orientarse fácilmente.
El objetivo era crear una estructura reconocible, pero suficientemente flexible como para adaptarse a fotografías muy diferentes entre sí.
Aquí comenzó realmente el diseño editorial del libro: no como una cuestión únicamente estética, sino como una herramienta para ordenar y hacer comprensible todo el contenido.

Dos fotografías para abrir y cerrar veinte años
La portada y la contraportada fueron seleccionadas con especial cuidado porque queríamos que, juntas, contaran algo.
Para abrir el libro elegimos a un Mark joven, desnudo, rodeado de cientos de botes de spray y con sus gafas de sol.
Es una imagen explosiva, directa y llena de esa energía que caracteriza sus primeros años.
Para cerrar el libro aparece otro Mark.
El Mark actual.
Sentado tranquilamente en su silla, con su furgoneta detrás y una gran lona de 15 metros que pintó durante una de sus últimas etapas.
Dos fotografías.
Dos momentos.
El mismo artista.
Entre ambas imágenes hay veinte años de trabajo.
La portada representa la energía de un artista joven que está construyendo su camino. La contraportada muestra a alguien que ha recorrido ese camino y que ahora puede sentarse, mirar su trabajo y disfrutar de todo lo que ha construido.
De alguna manera, el libro comienza con la explosión y termina con la calma.


Recuperar fotografías de veinte años de trabajo
Uno de los retos del proyecto estaba precisamente en las fotografías.
Aunque Mark había conservado su archivo con muchísimo cuidado, gran parte del material procedía de cámaras antiguas y tenía la calidad propia de la tecnología disponible en cada momento.
Eso forma parte de la historia y no quería perderlo.
El objetivo no era conseguir que todas las fotografías parecieran actuales.
Era conseguir que todas pudieran convivir dentro del mismo libro y representar fielmente las obras que documentaban.
Para ello trabajé individualmente las imágenes, ajustando resolución, tamaño, brillo, contraste y color y preparando cada fotografía para que pudiera utilizarse correctamente en la composición final.
También fue necesario revisar las dimensiones de cada archivo para evitar problemas de pixelación y conseguir que las fotografías mantuvieran una calidad adecuada una vez llevadas a imprenta.
Este proceso fue especialmente importante porque en un libro de arte la fotografía deja de ser únicamente un documento.
Se convierte en parte de la obra editorial.


Construir el libro en InDesign
Con la estructura definida y las fotografías preparadas comenzó la maquetación.
Trabajé todo el proyecto en Adobe InDesign, construyendo una estructura que permitiera mantener una relación visual entre las diferentes etapas.
Márgenes, alineaciones, jerarquías, distribución de imágenes y textos, aperturas de cada bloque y diferentes elementos gráficos tenían que funcionar como un conjunto.
La dificultad estaba en encontrar un equilibrio entre estructura y libertad.
El contenido tenía que sentirse ordenado, pero no rígido.
Las fotografías tenían que respirar y, al mismo tiempo, mantener una continuidad visual entre páginas.
Y cada etapa debía poder reconocerse fácilmente sin romper la lectura general del libro.

Un libro construido a cuatro manos
Durante aproximadamente un mes trabajamos de manera muy cercana.
Cada dos semanas nos reuníamos en mi estudio para revisar los avances, ver las páginas que ya estaban construidas y valorar si el camino que estábamos siguiendo seguía representando la idea que Mark tenía inicialmente.
Lo bonito del proceso fue que apenas tuvimos que realizar cambios significativos.
Desde las primeras reuniones sentí que había entendido bastante bien lo que él quería transmitir.
Mark tenía la historia en su cabeza.
Yo tenía que encontrar la manera de estructurarla y convertirla en un objeto físico.
Y creo que ahí estuvo una de las claves del proyecto: no diseñar el libro para Mark, sino diseñarlo con Mark.
Cada revisión servía para continuar construyendo, no para empezar de nuevo.
Su conocimiento de su propia trayectoria y mi experiencia en fotografía, diseño y narrativa visual se fueron encontrando página a página.

Los pequeños detalles que hacen que el libro sea suyo
Cuando la estructura principal estaba terminada empezamos a trabajar en aquellos elementos que podían hacer que la publicación dejara de ser simplemente un buen libro recopilatorio para convertirse en su libro.
Uno de ellos fue crear un espacio específico para las dedicatorias.
Queríamos que Mark tuviera un lugar en el que pudiera dedicar personalmente cada ejemplar a las personas que lo recibieran.
También incorporamos una página de agradecimientos.
Y esta página tiene una historia detrás.
Durante las diferentes reuniones, mientras revisábamos el libro, Mark hablaba constantemente de las personas que habían formado parte de su camino: quienes le ayudaron, quienes estuvieron presentes en determinados momentos y quienes habían contribuido de una manera u otra a que pudiera desarrollar su trayectoria.
Era algo que aparecía naturalmente en nuestras conversaciones.
Por eso tenía todo el sentido que esas personas también tuvieran un espacio dentro del libro.
Añadimos también una pequeña biografía del artista y una dedicatoria personal a su padre.
En la parte final incorporamos los diferentes créditos de la publicación: la fecha de edición, el diseño y maquetación por parte de Kaupu Estudio, la autoría de la fotografía de portada, las revisiones de SONEK y las redes sociales de MZDMS.
Cada uno de estos elementos tenía una función concreta, pero juntos ayudaban a cerrar el recorrido.

Una primera imagen que solo aparece con luz
Para la primera página queríamos hacer algo diferente.
Utilizamos una fotografía de Mark después de pintar, con el rostro cubierto de pintura, y trabajamos la imagen con diferentes niveles de opacidad.
El resultado tiene algo casi escondido.
Cuando la página se encuentra en la oscuridad, únicamente se puede leer el título del libro.
Pero cuando recibe luz, aparece progresivamente el rostro de Mark detrás del título.
El artista aparece detrás de la obra.
Y me parecía una manera muy bonita de abrir el libro porque resume, de alguna forma, todo lo que habíamos intentado hacer durante el proyecto.
Durante 108 páginas vamos a ver sus obras, sus etapas, sus viajes y su evolución.
Y al principio aparece él de esa forma casi enmascarada.
La persona que está detrás de todo aquello.

108 páginas para recorrer veinte años
El diseño y la maquetación del libro se desarrollaron aproximadamente durante un mes.
Una vez terminada la maqueta y revisado todo el contenido, el archivo pasó a imprenta y el libro se imprimió en Madrid durante la primavera.
El proceso de impresión fue rápido porque la maqueta estaba suficientemente preparada y no fue necesario realizar cambios importantes antes de llevarla a papel.
El resultado son 108 páginas que recorren veinte años de trayectoria artística, desde 2004 hasta 2024.
Pero para mí el resultado es algo más que una publicación.
Es la materialización de una idea que empezó con una conversación y que poco a poco fue tomando forma a través de fotografías, textos, bocetos, reuniones y muchas horas delante de una pantalla.

Diseñar desde la complicidad
He trabajado en diferentes proyectos de fotografía, vídeo y diseño, pero este tiene para mí un significado especial.
Porque Mark no es solamente un artista con el que he trabajado.
Es también un amigo.
Una de esas personas que encuentras en una ciudad enorme y que, de alguna manera, terminan aportándote muchísimo más de lo que esperabas.
MZDMS tiene una energía difícil de explicar: felicidad, optimismo, ganas de vivir y una necesidad constante de hacer aquello que realmente le apasiona.
Y creo que conocer a la persona que existe detrás del artista también me ayudó a entender qué tenía que ser este libro.
No quería hacer una publicación bonita.
Quería hacer una publicación que se sintiera como Mark.
Que respetara su trayectoria, que mostrara sus cambios, que conservara sus recuerdos y que pudiera convertirse en un objeto que él reconociera como propio.
Por eso me siento especialmente orgullosa de haber podido acompañarle en este proyecto.
Como fotógrafa, filmmaker y diseñadora, cada proyecto me lleva a explorar una forma diferente de contar.
En este caso no tuve que salir a buscar una historia.
La historia ya estaba ahí.
Estaba guardada durante años en cientos de fotografías, discos duros, exposiciones, muros, viajes y recuerdos.
Mi trabajo fue ayudar a encontrarle una estructura.
Y convertir veinte años de vida y graffiti en un libro que pudiera quedarse para siempre.

Si os gusta el graffiti y estáis interesados por el libro, podéis contactar directamente al artista MZDMS mediante instagram para adquirir una copia de este ejemplar de unidades limitadas.
Contactar por instagram con MZDMS
Diseño editorial para artistas y proyectos creativos
Este proyecto es un buen ejemplo de una parte de mi trabajo que combina varias de mis especialidades: fotografía, edición de imagen, diseño gráfico, diseño editorial y narrativa visual.
Trabajo con artistas, marcas y proyectos creativos que necesitan transformar sus ideas y materiales en una pieza visual coherente, ya sea un libro, un catálogo, un portfolio, una publicación o contenido fotográfico y audiovisual.
Porque muchas veces el material ya existe.
Lo que falta es encontrar la manera de contar lo que hay detrás.
Si tienes un proyecto artístico, una trayectoria que quieres recopilar o una publicación que necesita encontrar su propia identidad visual, puedes escribirme y contarme tu idea.
A veces, el primer paso para crear un buen libro no es empezar a diseñarlo.
Es sentarse a hablar sobre la historia que queremos contar.
El blog de Kaupu
En mi blog podrás encontrar entradas sobre mi trabajo profesional y artístico.
Atrévete a descubrir mi mundo creativo y todos los procesos que realizo hasta conseguir el resultado final.
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Información de interés
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